Desde tiempo inmemoriales.

"Quizá alguien diga: «¿No te da vergüenza, Sócrates, haberte dedicado a una ocupación tal por la que ahora corres peligro de morir?» A éste yo, a mi vez, le diría unas palabras justas: «No tienes razón, amigo, si crees que un hombre que sea de algún provecho ha de tener en cuenta el riesgo de vivir o morir, sino el examinar solamente, al obrar, si hace cosas justas o injustas y actos propios de un hombre bueno o de un hombre malo."

viernes, 20 de septiembre de 2013

Empiezo a pensar que el patriarcado surge en el hecho de que los hombres no pueden tener hijos, ya que, las mujeres pueden realizar el amor que sienten (Ese que tan frustrado solemos vivir y que por más que intentamos lograr en vida, por los males que nos corrompen y por nuestra ignorancia sobre cómo hacerlo, muy pocos llegan a vivir con nadie) pueden realizarlo con sus hijos, que son de algún modo un Yo-Otro en el cual puede depositarse un amor absoluto e incondicional con (al menos durante un tiempo prolongado) total seguridad. Los hombres esto es algo que no pueden hacer; los hijos (por más que tengan algo que ver) no son “realmente suyos”, no salen de su cuerpo y es mucho más difícil identificarlos con ese Yo-Otro al que me refería, es decir, que los hombres en su amor frustrado no se tienen más que a sí mismos y nada más, con lo cual es comprensible el auge de aquellas características relacionadas con el orgullo y la vanidad como son la gallardía, la competitividad, la virtud incluso y demás, como atributos propiamente viriles ya que son características que surgen una vez que uno no tiene más remedio que amarse a si mismo una vez no logre amar a nadie más… Con esto, es además comprensible esa especie de odio subconsciente en el hombre para con la mujer, es un odio para con su propio cuerpo, ya que el hombre no puede tener hijos está necesariamente maldito a que si no logra amar a otra persona ( y ser amado en esa forma absoluta e incondicional) tener que recurrir a ese sí mismo que en realidad es profundamente doloroso y frustrante, insuficiente, teniendo que ser llenado con pasiones vanas, destructivas, propias de almas degeneradas como son aquellas a las que me he referido. Con esto, finalmente se entiende que los hombres quieran robar sus hijos a las madres, y que esto solo se pueda hacer mediante el sometimiento y el control del cuerpo de la misma desde sus pelos hasta su útero, para que no sea nunca ella misma (nunca sea mujer) y no evidencie así la desgracia del hombre…