Desde tiempo inmemoriales.

"Quizá alguien diga: «¿No te da vergüenza, Sócrates, haberte dedicado a una ocupación tal por la que ahora corres peligro de morir?» A éste yo, a mi vez, le diría unas palabras justas: «No tienes razón, amigo, si crees que un hombre que sea de algún provecho ha de tener en cuenta el riesgo de vivir o morir, sino el examinar solamente, al obrar, si hace cosas justas o injustas y actos propios de un hombre bueno o de un hombre malo."

lunes, 20 de mayo de 2013

Sobre la subjetividad y la pretensión de destruirla.

“No luchar contra el estado esquizoide dominante, contra nuestro estado esquizoide, sino partir de ahí, usarlo como pura facultad de subjetivación y de desubjetivación, como aptitud de experimentación.
Romper con la antigua angustia del "¿quién soy realmente?", en beneficio del conocimiento de mi situación y de su uso posible.

No sobrevivir en la inmanencia constante de una milagrosa salida,
no creer forzosamente en el oficio que se tiene,
en las mentiras que se dicen,
sino partir de ahí,(...)”


Tiqqun, La teoria del Bloom

Partir de ahí, estas sabias palabras... Pues en este mundo-mercancia que compra su libertad a cambio de su identidad ¿Cómo podríamos siquiera pensar la resistencia si no fuera desde aquellos que mínimamente nos dotan de cierta capacidad de representación del mundo? Dicho de otro modo ¿Cómo podríamos organizar la defensa de la tierra, el valor de las costas, faunas y con ello condiciones materiales de la existencia desde una perspectiva sin “patria”, es decir, sin amor a su propia historia, sin tan siquiera historia, memoria ni origen? Un ciudadano del mundo es tanto todo un caminante del vacío; El mundo es siempre más extenso más amplio y más magnifico de lo que pueda perderse aquí cerca, así pues: Para un ciudadano del mundo ¿Qué importa, por ejemplo, la destrucción de un monte cercano por medio de una empresa minera, qué importa la transformación de una costa salvaje en un complejo hotelero, qué importa en definitiva el avanzar de la muerte en aquel lugar que lo vio nacer? Siempre habrá alguna causa más importante de la que ocuparse, ballenas en japón o contaminación del amazonas, la satisfacción política del ciudadano del mundo queda así garantizada, construida sobre 3 o 4 clichés publicitarios de ONGs mastodónticas dan así todo lo que un hombre libre necesita para sentir que está haciendo algo por la tierra; Con una módica comisión al mes que a muy bajo precio (para lo que supone) garantiza la lejanía de la destrucción del mundo dejando claro que el Mal no está en el desahucio de tu vecino de la puerta de al lado, los gritos de dolor de la vecina embarazada al ser maltratada cobardemente por un policía nunca lo serán tanto como de aquellos niños de barrigas hincadas de algún lugar de la inmensa África...

El mal más allá de la frontera será sin duda de una magnitud insoportable para muchos pero siempre menos terrible de soportar que aquel que se vive “en casa”, espectro ontológico del que al haber formado parte no podemos dejar de sentir que por su consistencia ya no queda nada que se le pueda hacer, a una mayor experiencia del mismo se nos presenta como una mayor consistencia. Frente a esto, espíritus de gran levedad prefieren encontrar la esperanza en aquellas cosas que por lo desconocidas e indeterminadas que con ello les son, y no por una posibilidad política y practica real sobre las mismas les hacen sentir capaces de cambiar “algo”... Como si la “macitud” del mundo dependiera de lo macizas que fueran nuestras ideas sobre el mismo.

No hace mucho, Vagelis, miembro de ese anarquismo internacional in-organizado que nos hace llamar “compañeros” a cualquiera, nos contaba que en los montes de Creta, su lugar natal, hay monumentos escritos con los nombre de los griegos que dieron sus vidas defendiendo tales territorios de la invasión de los nazis. Los monumentos por tanto no estaban referidos a la defensa de Grecia como estado o “Patria general” sino que cada monte tenía unos nombres particulares de las personas que habían muerto defendiendo Ese monte en concreto. Hasta tal punto que tales monolitos no se consideran un honor a aquellos que murieron defendiéndolos como tanto en honor de los propios montes, cada nombre en la piedra es una oración que marca un lugar sagrado por el que merece la pena morir; Tal era y es pues el amor que sienten los Cretenses hacia su tierra. Tal es pues la fuerza que evocan las rocas sobre su pueblo que y podría entenderse la defensa feroz, salvaje y violenta que este pueblo orgulloso está llevando contra las multinacionales que asolan el país pretendiendo convertir su amada isla en una Pila de energía eléctrica para Europa si no fuera por esta percepción de lo sagrado.

Y bien, toda esta historia es solo un ejemplo, la conclusión está en que es no más que a través de lo dado, del amor a lo concreto y lo cercano desde el único lugar desde el que se puede sostener una Resistencia, son la profundidad de las Raíces, aquello que pese a hacernos sentir atrapados nos nutre y los dota de sentido desde donde puede tener lugar un ataque contra aquellos que quieren arrebatarnos “lo que es nuestro”. Sin embargo muchos han preferido cortar estas Raíces para sentirse más libres, en ese preciso instante ya no hay nada por lo que luchar, contra el Mal solo queda emigrar y la libertad por la que aspiraron un día se convierte en libertad para nada.

He hecho, en este sentido, mucho énfasis en mi ejemplo de “defensa de la tierra” pero si alguien piensa que tal argumento fuera valido en este tipo de cuestiones pero no para otras como por ejemplo las de Genero creo que se equivoca y en este sentido es donde hago mi mayor elogio a Tiqqun y la razón de porque he elegido citar el texto al principio expuesto: “no creer forzosamente en el oficio que se tiene, en las mentiras que se dicen, sino partir de ahí”... Desde el apogeo de la la Teoría Queer y los desfalcos del “Feminismo de la diferencia” parecería que el sentir general de las luchas de genero en lo personal cada vez más se insertan en esa tendencia nihilizante de negación de las cosas; En este sentido hombres y mujeres (dentro de los ámbitos en que tal lucha existe) ya no quieren ser más ser participes de su Genero, y en cierto sentido es como si por un lado los hombre pretendieran castrarse y por otro lado las mujeres recogieran los restos de esta castración para coronarse con los mismos como si de un trofeo de caza se tratara. Después dicen que finalmente “se han empoderado”. Más allá de las razones neuróticas de porque exista cada vez más esta tendencia, es importante remarcar que lo que resulta de esto no es una “igualdad entre géneros” (si es que en esta circunstancias tal palabra puede seguir dotada de sentido) sino una “Jovencita-tización”* de los mismos dentro de un mismo y homogéneo sujeto vacío. Sin embargo la cosa no acaba ahí, sino que de lo único que consiguen librarse de este modo los sujetos es de las formulas más superficiales que el patriarcado ejerce sobre los mismos (En limite con la frontera que la propia consciencia tengan los mismos sujetos sobre su propias actitudes patriarcales o machistas) y no se llega a profundizar realmente sobre estas conductas al perder el lugar de representación de las mismas, este es: Su Genero. Perdida la perspectiva, finalmente, se convierten es sujetos mucho más esclavos de aquello que los conforma al ni siquiera ser capaces de entender que en sus deseos actitudes y miedos están siendo “dominados” por la fuerza que la historia ha puesto sobre los mismos; Lo que ocurre aquí no es más pues que el instante en que el amo quita las cadenas al esclavo por su buen comportamiento y este “voluntariamente” decide seguir sirviéndolo por el amor que le profesa... La absoluta servidumbre comienza pues en la quita de las cadenas, pues eran estas aquellas que garantizaban al esclavo la consciencia constante de su condición miserable, de su esclavitud. La estructura con los problemas de genero, siguiendo con mi segundo ejemplo no podría ser más semejante.

Y frente a este problema, ¿Qué nos puede quedar pues más que esforzarnos por no olvidar nunca jamás aquello que nos determina? La consciencia de la propia esclavitud no nos da la libertad, ni siquiera las herramientas para librarnos de esta, pero nos permite “jugar su juego” posibilitando el encuentro con aquellas satisfacciones que nos puede brindar ante el espejo permanente de la propia determinación tal como hiciera Virginie Despentes en su fase Scort, y además nos permite no perder el rumbo de donde venimos y que somos realmente, queramos o no por la marca del hierro ardiente en nuestro inconsciente; Es sabiendo que somos Hombres, los hombres, como podemos mantener una consciencia constante sobre nuestras propias conductas patriarcales, no para vivir entonces nuestro sexo como un estigma del que queramos castrarnos, sino precisamente para lograr poco a poco el emerger de que realmente puedan existir “hombres feministas”.
No creyéndonos nuestras mentiras, sino partiendo de ahí. Como ya he escrito, no quisiera dejar de hacer énfasis en que llegar a pensar en algún momento en que hubiéramos superado nuestra condición de genero no sería más que abandonarnos a su completa servidumbre inconsciente en aquellos ámbitos que nunca llegamos a reflexionar, pensar o tratar; Siendo el patriarcado un impero Total de subjetivización y representación de los sujetos jamás nuestra obra al respecto pudiera estar acabada, harían falta demasiadas generaciones para que Hoy pudiera pensarse al respecto una realización de estos fines.


* Para entender la idea de la "Jovencita" es preciso leer "La teoria de la jovencita" de Tiqqun.