Desde tiempo inmemoriales.

"Quizá alguien diga: «¿No te da vergüenza, Sócrates, haberte dedicado a una ocupación tal por la que ahora corres peligro de morir?» A éste yo, a mi vez, le diría unas palabras justas: «No tienes razón, amigo, si crees que un hombre que sea de algún provecho ha de tener en cuenta el riesgo de vivir o morir, sino el examinar solamente, al obrar, si hace cosas justas o injustas y actos propios de un hombre bueno o de un hombre malo."

jueves, 28 de noviembre de 2013

Sobre la dicotomía de amistad y pareja.

En los modelos comunes de relaciones de nuestra la sociedad presente, en el marco de referencia sobre el cual se establecen los criterios de esfuerzo para con el otro se tiende a establecer una dicotomía diferenciada entre la pareja y todos los demás (situando el caso de la familia a parte en este análisis).
La estructura suele ser la siguiente: Con la pareja nos esforzamos, con el resto no. Esta idea dea que suele estar sostenida bajo el siguiente argumento: En primer lugar se parte de una dificultad base en el trato con los demás, los otros se presentan como cosas ajenas, con sus problemas sus manías y sus traumas, sus cosas que no nos gustan o que nos parecen mal, en mucho casos incluso como enemigos potenciales por su situación dentro de un conjunto de relaciones o por intereses en conflictos, etc. En este sentido las amistades se construyen en marcos de afinidad o de simpatía entre individuos, son amigos aquellos que, por azar, al encontrarse encuentran una compatibilidad o unos intereses compatibles o comunes con respeto a fines compartidos, y en este sentido son construidas las amistades en la medida en que esta concordancia de intereses se esté dando o en la medida en que los rasgos de carácter sean compatibles. Bajo esta práctica, la amistad se construye a partir de “lo dado” es decir, a partir de tal y como nos encontramos con los demás, siendo pues que aquellas personas con quien desde el primer momento no se comparten estos intereses o afinidades ni siquiera llaman la atención si bien no son considerados hostiles. Siendo así, las relaciones de amistad “llegan hasta donde pueden llegar y comparten hasta donde pueden compartir” no se busca profundizar y además tal forma de hacer se convierte en normativa, normatividad sobre la que a su vez se construye determinada norma de virtud que es comúnmente entendida como “el respeto”. Respetar a los demás en este sentido es no “entrometerse en los asuntos del otro”, “tolerar” aquellas cosas que no nos gusten y demás haceres marcados siempre por valor de “no interferencia” en quien el otro es, siendo pues que cuando este se presenta como “intolerable” sencillamente pasa a “caer mal” y ante ello el que en un primer momento fue “un amigo” va poniendo distancias sucesivas en los casos de desagrado con respecto a la forma de ser del otro si bien no decide sencillamente cortar la relación a raíz de algún suceso desagradable. Así bien se puede decir que en general las relaciones de amistad están atravesadas por una superficialidad intrínseca a su construcción ya que el desagrado no tiende más que a la distancia. En los cánones comunes esta superficialidad es además algo bueno, ya que no actuar de esta manera se traduce en una exigencia para con los demás, cosa que además se entiende como algo negativo, invasivo y opresivo con respecto al otro, con lo cual, despreciable ya que rompe con la idea de “respeto” sobre la cual se asientan este tipo de relaciones.
Bien, hasta aquí tenemos un breve resumen de la amistad, vayamos a las relaciones de pareja: Las relaciones de pareja son el sentido opuesto a las relaciones de amistad ya que en estas la implicación con el otro y por tanto la exigencia son la norma. La argumentación general sobre este modelo suele entenderse de la siguiente manera: Se parte igualmente de la dificultad y hostilidad general de las relaciones en el mundo pero bajo este modelo se toma de forma diferente pues aborda bajo un “proyecto común” en principio alimentado bajo un “Amor” que funciona de motor del mismo. En este sentido las incompatibilidades con el otro ya no son en principio motivo de la separación (no al menos mientras no sean demasiado graves) sino que intentan superarse en pos del “proyecto en común” que es en sí misma la relación de pareja. Esto no se hace con las amistades pues es comúnmente entendido que abordar estas cosas entraña gran dificultad, además de muchos conflictos los cuales no pueden ser abordados sin un amor que funcione de “colchón” contra los problemas que se le atañen a este hacer siendo pues que solo las relaciones de pareja son aquellas bajo las cuales se entiende que uno puede transformarse o cambiar siendo por lo tanto entendidas que estas son relaciones “trascendentes” en contraposición a las relaciones de amistad. Siguiendo esta línea las relaciones de pareja en contraposición a las de amistad requieren esfuerzo y es por tanto legitimo ser exigentes con el otro, se exige este esfuerzo por la propia continuidad de la relación, en pos de tal proyecto común. Siendo así las relaciones de pareja son entendidas como algo difícil, cargante, para lo que hay que estar preparado o que tienen que “valer la pena” debido al sacrifico que suponen. Dado el caso, si el amor deja de estar presente o pierde la intensidad necesaria para abordar la relación esta se rompe y las personas se separan pues solo tal puede mantenerlas unidas en el conflicto.
Y hasta aquí tenemos una breve reseña de las características que definen la dicotomía que separa las amistades de las parejas.

Y ante esta situación yo me pregunto: ¿Se puede ser más terriblemente exigente y egoísta que en el hecho de no querer esforzarse mínimamente por los demás a menos que estos nos lo den todo sin excepción, a menos que sea dentro de una relación de propiedad donde el mínimo esfuerzo que hagamos por el otro tenga que estar sostenido por un amor tan intenso que nunca llegamos a sentir el peso de los esfuerzos que hagamos, siendo pues que si este flaquea el mínimo malestar que produce hacer algo por los demás se convierte en fundamento de ruptura?

Mientras no consigamos romper con esta dicotomía nuestras relaciones de amistad siempre serán frívolas y nuestras relaciones sentimentales demasiado difíciles como para lograr mantenerlas o llevarlas a cabo de forma satisfactoria. Tan solo en la medida en que consigamos introducir el amor en nuestras amistades a fin de que sea posible un mínimo esfuerzo y compromiso para con las mismas, así como tan solo en la medida en que consigamos librarnos de las exigencias brutales a las que sometemos a nuestras parejas a fin de dar más margen a los espacios y procesos necesarios para un sano desarrollo de las transformaciones que nos suponen lograremos tener relaciones satisfactorias con los demás.
Me atrevo a decir incluso, que solo en esta media el Amor será posible y dejará de estar condenado al fracaso.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sobre el buen gobierno.

Pensar que hay personas corruptas y personas que no lo son es de una peligrosa idiotez política; la honestidad es la excepción y esta solo prueba que hay ciertos milagros posibles dentro de la condición humana, pero a la vez son la demostración fundamental de que no puede fundarse la política sobre la virtud. En lo que refiere al gobierno de un estado la corrección no es resultado más que de lo mismo que moviliza el general de las voluntades humanas: El miedo y la coerción, y por tanto, pensar en un estado justo cuyos gobernantes no vivan con un miedo superior que el de sus súbditos es una gran mentira. Los gobernantes deben ser de hecho los esclavos, el escalafón más miserable de una sociedad y más oprimido para así garantizar el buen funcionamiento de la misma. (Tanto es así, que en la historia del hombre los casos donde los "reyes" eran extranjeros capturados no han sido escasos). Mientras no tengamos esto en cuenta y no seamos consciente de que los gobiernos no deben ser más que los lacayos miserables que se encarguen de la administración forzosa de los bienes de un pueblo en armas estaremos abocados a la barbarie y la esclavitud.

lunes, 14 de octubre de 2013

Sobre la imposibilidad del amor

"Amor absoluto e incondicional."
El problema radical de esta sentencia es que tal deseo, no es uno solo, sino que son dos que además refieren a dos tipos de amor distintos, o dos circunstancias diferentes, necesarias para hablar de Amor en realidad, pero que no suelen darse juntas…

Amor absoluto, tal es el que siente el enamorado, o más bien “el que se acaba de enamorar”, enamorarnos nos hace querer darlo todo, funciona como movilizador, “da sentido” a algo que hacer más o menos concreto a nuestra vida, y con ello a todo lo demás; Cuando dos personas se encuentran y se enamoran se lo Prometen todo, la sensación refiere a esa totalidad… A ese absoluto, pero qué es ¿más que una promesa? El sentimiento de absoluto lo da la pasión, lo da el orgasmo, el desaparecer en el otro; Cuando nos presentamos ante alguien que no conocemos podemos prometerle el cielo, prometérnoslo a nosotros mismos, cambiar, todo aquello que aprendimos antes de conocer a esa persona, pero que no pudimos aplicar por el peso del tiempo, del rencor, de la asfixia propia de los malos hábitos, en fin, es a través de un desconocido, y no a través de quien habita nuestra vida donde encontramos un escape de nuestro propio dolor, nuestro peso y nuestro fracaso; Un nuevo amor es un nuevo comienzo y es así como nos vemos abocados a darlo todo, a desaparecer en esa persona, esperando que nos cambie, y a la vez, esperando que todo aquello que intentamos antes pueda ser posible en una nueva oportunidad. Todo lo hecho hasta ese momento es viejo, muerto, quien confía en tal futuro ya no siente nostalgia pues no tiene nada más que esperar de su pasado, nada que guardar de él, así puede darlo todo, prometerlo todo, absoluto.
Pero todas estas promesas, tal totalidad no es más que eso, una promesa, dicho de otra manera; No es real, pues hay siempre demasiado de nosotros mismos puesto en el otro, prometemos darlo todo, pero no podemos darlo todo; Cada persona tiene unos símbolos, una cultura, por así decirlo, unas costumbres, una psicología diferente, hay puentes de comunicación pero siempre son insuficientes, siempre son erróneos, engañosos, artificiales, fallidos. Muchas veces vemos como las relaciones entre aquellos que se fundieron son truncadas de repente, “cuando pasa el enamoramiento” dicen, hablan de cuestiones relacionadas con la biología, hablan de endorfinas y tonterías, hablan también de “conocerse”. Si se llegan a romper, es que nunca llegaron a conocerse, sencillamente esto pasa cuando se dan cuenta de que el otro, aquel de quien se enamoraron es otro, no uno mismo, y por tanto como acabo de escribir tiene su propio mundo, se dan cuenta quizás del inmenso trabajo que supone traducir tal realidad a la propia, traducir la propia realidad a la del otro, un trabajo titánico, de años… Es mejor buscar, piensan, a la “media naranja” aquel con quien tal trabajo no fuera necesario, pero eso es imposible, todos vivimos separados entre abismos, sean cuales sean las cosas que nos unan serán siempre más las que nos separen, pero no las más fuertes, y aquí está el amor.

Amor incondicional, este es un amor muy distinto, radicalmente opuesto, casi, se forja en el tiempo a fuerza de perseverancia, es también una promesa pero no la promesa de darlo todo, de serlo todo, sino de “estar ahí, pese a todo”, es la promesa de que, independientemente, incondicionalmente, sea como fuere, “estaré contigo, en la forma que sea, en la mayor medida que sea posible, donde sea posible, como sea posible, estaré contigo”.
Forjar este amor es semejante a forjar una hermandad, a veces vemos como algunas parejas se sienten entre ellos como hermanos, sienten tal cosa como una tragedia, a veces incluso como la muerte del amor pero ¿acaso no es bien distinto? Hermanos son aquellos que, pese a todo, por una suerte del destino, pero que pase lo que pase, estarán unos en la vida de los otros, siempre, hasta la muerte ¿No es esto, en estructura, lo que define al amor incondicional? Tal situación es posible forjarla con el tiempo, pues pasando el tiempo los amantes comienzan a conocerse (teniendo en cuenta además que los amantes hasta cierte punto podemos elegirlos, a los hermanos no), van liberando todo lo que hay “de sí mismos” en el amor hacia el otro y es así como pueden comenzar a amar al otro “de verdad”. Hablando mucho, todo el rato, todo el tiempo, callando otras veces, para escuchar, es cómo es posible; saliendo de nosotros mismos y por la experiencia ir traduciendo, como decía antes, el mundo interior propio hacía el mundo ajeno del otro y viceversa. Es esto lo cual va haciendo posible el entendimiento, lo cual no solo tiene un gran valor en sí mismo sino además como condición de posibilidad de algo de valor aún mayor, como es la sinceridad. En general no miente quien no tiene motivos para ello, en general, en las relaciones, muchas veces los receptores de las mentiras son tan o más culpables de que les mientan que aquellos que se ven obligados a ello, ofuscados por las condiciones asfixiantes en que suelen ser situados, en las que suelen situarse los amantes. El conocimiento mutuo es como un desnudarse, aquello con lo cual pueden ir librándose los enamorados de las mascaras que adoptaron para ser merecedores del amor, para poder amarse, en este punto el vinculo que se crea tiende a la eternidad precisamente porque las condiciones sobre las que se sostenía en un principio la relación se van desvaneciendo, el amor se va asentando, se va haciendo real, con ello incondicional, pero a la vez, como hemos visto sido o víctimas muchas veces… Perdiendo su fuerza, su intensidad, ya bien por el paso del tiempo, ya bien por las muchas heridas que nos hacemos, ya bien por el surgimiento de amores nuevos.
Sin embargo, el amor que buscamos es un amor que cumpla con estas dos condiciones, absoluto por la pasión, incondicional por la sinceridad. En este sentido, todo lo que he pensado y escrito, así como defendido sobre el amor libre ha sido intentando solucionar el siguiente problema, hay una parte del amor que es construida, aquella que da la incondicionalidad, pero la que da el absoluto no lo es, no podemos elegir ese sentimiento, “nos es dado”. Es a esto ante lo cual el amor libre sería una solución, una serie de saberes y técnicas, de principios contra todo aquello que nos aboca a la imposibilidad del amor (como totalidad, aquel en el que se da lo incondicional y lo absoluto, Amor en sentido puro). El problema está en que todo que podemos hacer, todo aquello a lo que puede referir el amor libre en sentido práctico no es más que a la incondicionalidad del amor, podría decirse así, si se quiere, como que el amor libre es una especie de intento para que las relaciones duren lo suficiente y sean lo suficientemente sinceras y libres como para que estas pueda llegar a surgir el amor de verdad y no solo su vana promesa disfrazada de deseos propios.
Así pues, el amor libre funcionaria como condición de posibilidad pero ¿Tiene realmente esto sentido? Me debato ahora en el terrible problema de que nada nos asegura que “pese a darse todas las condiciones adecuadas” nos enamoremos de tal persona… Y teniendo en cuenta esto la realidad se me torna nuevamente en un sentido trágico, parece ser que pese a todos mis esfuerzos la esperanza por un Amor que pueda ser realmente llamado como tal es dada, pero bajo una posibilidad muy, muy escasa, como es el hecho de que dos personas mantengan su pasión durante todo el proceso de reconocimiento ( lo cual es casi imposible) o ya bien que se “volviesen a enamorar” en algún punto desarrollado de este, lo cual se hace doblemente difícil si tenemos en cuenta la naturaleza caprichosa del corazón, que siempre busca más y más, y nuevas y mejores promesas y esperanzas.

Parece cierto que gracias al amor libre podamos llegar a tener relaciones incondicionales, pero nada nos asegura que sean absolutas al mismo tiempo (todo apunta a que no). Siendo pues que aunque el resto de los mortales se vean azuzados entre sentimientos de totalidad por un lado con su consecutiva ruptura en un ciclo ya bien remitente ya bien castrante ( por aquellos casos en que se logra una conformidad mediocre entre en silencio y la distancia dentro de las relaciones). Nosotros, aquellos que nos vemos abocados a este trabajo y que hablamos de la libertad del amor no nos veo en mejor suerte, pues aunque lleguemos a tener las dos partes de nuestro deseo nada nos asegura que podamos llegar a tenerlas al unísono. ¿Es entonces que habremos de buscarlas en personas diferentes? Ya he comprobado que este engaño a los sentidos tiende a no funcionar… Sea como fuere, seguiré trabajando en este sentido.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Empiezo a pensar que el patriarcado surge en el hecho de que los hombres no pueden tener hijos, ya que, las mujeres pueden realizar el amor que sienten (Ese que tan frustrado solemos vivir y que por más que intentamos lograr en vida, por los males que nos corrompen y por nuestra ignorancia sobre cómo hacerlo, muy pocos llegan a vivir con nadie) pueden realizarlo con sus hijos, que son de algún modo un Yo-Otro en el cual puede depositarse un amor absoluto e incondicional con (al menos durante un tiempo prolongado) total seguridad. Los hombres esto es algo que no pueden hacer; los hijos (por más que tengan algo que ver) no son “realmente suyos”, no salen de su cuerpo y es mucho más difícil identificarlos con ese Yo-Otro al que me refería, es decir, que los hombres en su amor frustrado no se tienen más que a sí mismos y nada más, con lo cual es comprensible el auge de aquellas características relacionadas con el orgullo y la vanidad como son la gallardía, la competitividad, la virtud incluso y demás, como atributos propiamente viriles ya que son características que surgen una vez que uno no tiene más remedio que amarse a si mismo una vez no logre amar a nadie más… Con esto, es además comprensible esa especie de odio subconsciente en el hombre para con la mujer, es un odio para con su propio cuerpo, ya que el hombre no puede tener hijos está necesariamente maldito a que si no logra amar a otra persona ( y ser amado en esa forma absoluta e incondicional) tener que recurrir a ese sí mismo que en realidad es profundamente doloroso y frustrante, insuficiente, teniendo que ser llenado con pasiones vanas, destructivas, propias de almas degeneradas como son aquellas a las que me he referido. Con esto, finalmente se entiende que los hombres quieran robar sus hijos a las madres, y que esto solo se pueda hacer mediante el sometimiento y el control del cuerpo de la misma desde sus pelos hasta su útero, para que no sea nunca ella misma (nunca sea mujer) y no evidencie así la desgracia del hombre…

domingo, 16 de junio de 2013

Sobre el dominio, el caos y el progreso.

Francis Bacón, en su obra “novum organum” se esforzó por demostrar que su tiempo era superior al de los antiguos, y que había razones claras y evidentes para no dudar del progreso (en este caso el de las ciencias y las artes) con lo cual la humanidad entera no estaría condenada a un ciclo eterno de mejora y decadencia; los hombres podían construir su propia historia y no quedaba más que analizar las causas que habían impedido este avance en pos de superarlas y con ello construir un mundo cada vez más digno y más acorde a la voluntad del hombre.

Hoy en día nadie puede dudar de que finalmente Bacon tenía razón, hasta el punto en que cuando miramos a los antiguos no pueden dejar de parecernos como niños, sin dejar de mostrarseles el respeto que merecieron, pero viendolos tan solo como el primero de una infinidad de escalones hasta la gloria de nuestro tiempo, viéndonos a su vez, a nosotros mismos insignificantes para los que vendrán después, aquel día en que gobernemos las estrellas. Sin embargo, una estaca en el corazón cuando vemos el inmenso poder que le hemos otorgado a la técnica y sin embargo la pérdida absoluta de nuestro espacio político, cuyo cadáver se encuentra muchos siglos bajo tierra.
Hemos progresado, pero en niveles muy distintos y en grados que marcan abismos, los bienes de nuestro tiempo no son más que aquellos que se han dejado desarrollar o que, claro está, se ha luchado por conseguir desarrollar… Dejándonos para la historia resultados tan heroicos como escasos, debido a sus circunstancias. Tenemos pues un mundo construido de forma caótica en el cual si bien una vez hubo gobernantes, estos ya nunca más pueden definir el camino del progreso y con ello la historia; las primeras censuras marcaron lo que tenemos hoy, pero el presente nos es demasiado inmenso, a todos, para poderlo gobernar.

La asamblea griega, paradigma de la democracia en sentido puro, situaba en la ciudad un espacio sobre el cual podían tomarse decisiones, las aguas del egeo estaban en calma y había tiempo para hablar, la ciudad con esto, como un gran barco podía ser dirigida a donde sus tripulantes decidieran, podía decidirse (de forma censitaria) el futuro de la ciudad de formas más o menos consciente bajo el amparo no ya de cientos de cabezas pensantes, sino bajo el amparo del poder real de esos cientos de cabezas pensantes. Este era el espacio en que Hannah Arendt situaba la posibilidad de la Acción, es decir, la posibilidad de generar un dominio real sobre la historia y el cuerpo, por medio del espacio vacío que deja una asamblea como pilar central, espacio ortorgado para el acontecer de la libertad en este mundo.

Sin embargo cuando esto se pierde y ya nunca se vuelve a recuperar. Es curiosa esta paradoja, pero nunca jamás un pueblo pudo gobernarse tanto a sí mismo y definir mejor su destino más que aquel que pareciera más sometido a su historia, pues tales eran las criticas a la asamblea; Afirmando que en la misma al hablar los cualquieras se daba en ella no más que un dominio de lo dado, igualando la palabra de los sabios con la de los idiotas y siendo estos últimos mayoría, condenando siempre a los sabios. En cualquier caso, y sin analizar quienes han sido los mayores asesinos de filósofos en la historia hay que partir del hecho de que nunca más en la historia de occidente se dio un gobierno estable que pudiera decidir de este modo su destino, a partir de aquí serían los grandes hombres lo que así lo procurasen siendo pues que la iglesia católica se formara con este fin, pero marcando en su historia estrepitosos fracasos contra los que fueran protestantes y contra los poderes facticos representados por el imperio español.


Ya nunca más los pueblos pudieron gobernarse a si mismos, pero eso no significa que los gobernases aquellos que usurpaban su poder. Bien nos viene a explicar Arendt como hemos acabado no siendo más que animales que buscan su mera supervivencia y que gastan todas sus fuerzas en la misma por medio del trabajo, agotando con ello de forma absoluta nuestras capacidades políticas, pero eso no significa que estas fuerzas a su vez sean devoradas por otros hombres que, atiborrados de poder, jueguen con la historia y con el destino de sus semejantes. En cierto modo podría parecer que si, pues bien los efectos que estas voluntades hinchadas hieren sobre el tiempo no son ni escasos ni pasan desapercibidos, pero no por ello podemos pensar que realmente estén gobernando nada ni decidiendo, en realidad las voluntades de los millares de hombres que les coronan son voluntades muertas, su trono es de cadáveres y nada pueden hacer realmente más que ser víctimas de su propia historia, en un nivel que queda muy alejado del que siquiera los pueblos son conscientes, al fin y al cabo tambien estos gobernantes no son más que meros supervivientes.

Más allá de los mítines televisivos, pantomimas electorales y manifestaciones callejeras este mundo está gobernado por lo que se denomina “realpolitik” y las relaciones de poder, estrategias imperiales y relaciones mercantiles entre los estados. Tal situación impidió hace ya mucho tiempo la mínima posibilidad de decisión de los gobiernos para elegir los destinos, la humanidad naufragó y ahora solo queda mantenerse a flote en un mundo salvaje y corrosivo, depredador y carroñero. ¿Qué pueden importarle a un gobiernos las protestas callejeras cuando tiene que reunirse en una mesa con enemigos, opresores y súbditos potenciales en la cual la posición que se tome con respecto a determinada política comercial marcará el futuro de su posición dentro de la pirámide global de usurpadores? Así piensan, el problema es que no es verdad y constantemente la historia se les va de las manos; La historia en ebullición, el aflorar constante de nuevos competidores y peligros el dominio imposible, no alcanza a la frontera de la resistencia, no logra más que formar los militantes que atentan contra él, cada preso político es un enemigo eterno, cada muerto son varios enemigos eternos y lo que es más cada censura es superada por una nueva empresa privada que viene a lucrarse así de los intentos de dominio de los otros.

Pareciera que el peor enemigo del sistema es el propio sistema, su propio desarrollo parece atentar contra él; la multiplicidad de intereses enfrentados hacen tambalearse cualquier intento de dominio, pero no es porque sean intentos de dominio, es solo porque aquellos que intentan algo y tienen fuerza para hacerse notar en este mundo son aquellos que pretenden el dominio, cualquier otro intereses, cualquier otra fuerza sufre igualmente los mismos problemas con el ingrediente añadido de su diferencia, y tiene los mismos aliados como podemos observar en los caso de América Latina; A la vez que ciertos poderes y lobbys quieren destruir los procesos democráticos surgen nuevos intentando aprovechar la rentabilidad de estas olas constituyentes, con lo cual, no puede haber ni hay control global y aquellos que más se afanan en estos intentos antes sufrirán su fracaso.

Como decía al principio, en lo que respecta a la política de su desarrollo no resta más que un cadáver del que apenas quedan los huesos, pero no es asi con respecto al desarrollo tecnológico y en este sentido el desarrollo de la ciencia hace algún tiempo que comienza a amenazar los propios pilares del sistema; Y es que, pese a las apariencias desestabilizadoras de las fuerzas que se enfrentan por buscar su interés en el ámbito del poder, lo que queda de fondo es que no hay posibilidad real de gobernar este mundo, ni para bien ni para mal y que reina el caos, que un estado de derecho civil y democrático sería inviable así como los son las pretensiones de los regímenes establecidos siendo de fondo que lo único que queda garantizado es “el sistema”. Así pues que en este mundo solo lo puedan gobernar los poderes facticos y que se haga realidad a cada instante “la ley del más fuerte” es decir “la ley marcial o “de excepción” que experimentamos día a día condenado a toda la humanidad a este abismo creciente, a este naufragio permanente como si al principio de los tiempos no encontráramos y todo fuera devorado por Cronos apenas hubiera visto la luz.

Sin embargo hemos visto como internet a superado a cualquier biblioteca y escuela pública en lo que respecta a formación en sentido general de los pueblos, así como además está a punto de lograr derrumbar por su mera existencia a las mastodónticas empresas discográficas, como a la vez ya no puede controlarse la información y los estados ya no tienen poder censor sobre la información periodística, como, a la vez estas propias empresas periodísticas han recibido ya el anuncio de su extinción por la difusión de información en las redes sociales y lo que es más, la llegada de las impresoras 3d, que marcarán una revolución tecnológica similar a la invención de la imprenta rompiendo la regulación de armas a nivel global por señalar lo más destacado, por no decir de la futura desaparición de empresas de juguetes y de todos aquellos utensilios pequeños que puedan a partir de ahora fabricarse en casa.

Es posible que sea por el propio desarrollo tecnológico y no por una gran revolución aquello por lo que terminase quebrando los sistemas de dominio y no es por el discurso que haya detrás de estas nuevas herramientas, ni siquiera porque hayan sido creadas para este fin, sino sencillamente porque dotan a las personas comunes de un mayor poder, y este empoderamiento por medio de la técnica es sobre el cual aquel constante emerger de la flor asamblearia en el hombre puede asentarse y defenderse.
Será y no por el propio devenir de la historia sino porque pese a la imposibilidad práctica y al adoctrinamiento estamental los pueblos siempre tienden a su fórmula de organización social natural, esta es: la asamblea (como nos demostró en nuestro tiempo el movimiento 15-m y la acampada sol). Es aquí donde siempre nos quedará la eterna esperanza de los siglos prometidos: En que una vez por la propia creatividad humana por un lado y por los intereses mercantiles por otro se dote a la gran población de las herramientas necesarias y suficientes para arrancar a los usurpadores su propio destino y que cuando así sea, lo hagan.

Es pues que si bien Bacon veía razones para creer en el desarrollo técnico de su tiempo en los propios técnicos que marcaban su historia, hoy, nosotros quizás podamos aferrarnos a las mismas luces, y confiar en que hay razones para el progreso en la medida en que estas letras pueden ser leídas en la pantalla de un ordenador y multiplicadas ad infinitum, en la media en que ahora mismo puedo ver en tiempo real a las multitudes marchando hacia Taskim como un pueblo que marcha a recuperar su tierra.


sábado, 1 de junio de 2013

Sobre el recuperamiento del entramado social como “pueblo” en los últimos años en Madrid y el resto de España.

Un amor de Primavera

Como un fantasma recorría el nihilismo social en cada hombre y cada mujer de esta tierra, hace no mucho tiempo, aquellos que mantenían la promesa eran cada vez menos y lejos de las grandes gestas parecía cada vez más que aquellos que buscaban la justicia no apelaban más que a falsos mitos, semejantes a cuentos sectarios que pueblan los barrios más pobres, solo que, a diferencia de estos, los primeros menguaban con el tiempo. Era una sombra negra de desolación que llevaba a cualquier buen corazón a refugiarse en sus himnos como si de oraciones se tratase, ya no se cantaban canciones en las marchas, cada manifestación era una marcha fúnebre con estallidos de rabia, síntoma de espíritus a punto de quebrarse.

No hace mucho tiempo lo que parecía un devenir absoluto, una derrota tan banal como decadente sufrió un duro revés del destino, allá casi en la frontera del abandono unos pocos movidos por la inspiración de las tierras del este, al otro lado de nuestro mar, decidieron que no serían otra vez presos del olvido, que no dormirían esa noche a solas y que el sentimiento de frustración y vacio inmenso en el que ya se habían acostumbrado a mortificar no volvería esa noche; y esa noche se conocieron, y sin ningún motivo aparente decidieron pasar la noche juntos, en el vórtice central de esta tierra maldita, la justa columna del poder imperial, un lugar vacio, muerto y en ese instante, solemne. Estos son los que fueron llamados los “cuarenta primeros de sol”.

La primera noche fue larga y fría, pero en ella se fundaron los principios de lo que sería una nueva existencia; se llamaron a sí mismos compañeros y se prometieron sin conocerse compartir un destino que no debía morir al amanecer, hicieron la primera asamblea en la noche oscura, y en el silencio infernal de la ciudad sus corazones latieron por un instante, al unísono, se estremecieron y aunque les habían educado a disimular todos supieron en el fondo que el compromiso que allí les uniera, ya fuera por su simple presencia, ya nunca más les separaría. Pasarían a la historia, en sagrado anonimato.

Aquella misma mañana, los que fueron tan pocos ya doblaban su número, muchos comenzaban a acercarse por la extraña fascinación que no podía dejar de producirles aquel hecho glorioso: Habían pasado la noche en la calle, y lo habían hecho “por algo”. Nadie sabía el qué, posiblemente tampoco aquellos que fueron lo sabían, se daban muchas razones: los detenidos del mismo día, o alguna reforma democrática, pero eran solo explicaciones para ellos mismos, para los demás, en realidad querían que fuera por algo más grande, por una posibilidad que les brindara esperanza, por sentir que podían construir algo, por lo indeterminado, por voluntad.
No podría haber sido de otro modo, no fueron grandes aspiraciones políticas, ni un camino marcado y nadie lo había preparado, la primera noche todos los allí presentes estaban viviendo un romance como tan solo lo hubieran soñado, fue una historia de amor la que inspiró a este pueblo, la que les llevó a todos a mirar y a comprobar la existencia real de ese romanticismo imposible con el que unos pocos se habían prometido amor eterno, entre ellos y una ilusión.
No hubiera sido lo mismo si se hubiera pretendido comenzar aquella misma mañana y no durante la noche, aunque durante la noche solo se hicieron fantasías y palabras, y aunque no fue hasta esa misma mañana cuando comenzara propiamente la “acampada”, esta, nunca hubiera existido sin la magia de aquel amor de final de primavera. Se habían enamorado todos de su lucha, unos de otros, todos entre ellos y no se podían decepcionar, este pueblo, nació a la luz de la luna.

Y su posibilidad se dio gracias al desprecio, la arrogancia de los poderosos, sus corazones muertos nunca podrían comprender lo que pueden los románticos, aquellos aburridos policías que vigilaron en su furgón la primera noche no hacían más que preguntarse que qué pretendían esos pobres locos, qué sentido tenía y sobre todo, por qué tenían que estar ellos allí perdiendo el tiempo. Sin embargo hay semillas que cuando se les da una mínima oportunidad son imparables. Sus brotes no se vieron hasta el día después, demasiado tarde ya para arrancarla, la gente moribunda ya se habían acercado a verla, habiendo vuelto con las venas llenas, habían podido hablar, habían dado lo que tenían para que el amor no se perdiera, y todos colaboraban, todos querían participar de aquella historia, todos querían sentirlo, fueron y por menos hubieran dado sus almas, las ganas de colaborar de cada visitante eran infinitas, más aún lo era su satisfacción.

La siguiente noche sería muy distinta, ya podía ser distinguida a través de los sentido un intento real de permanencia en la plaza del sol, había muchos recursos preparados en la misma, muchos bienes que para espíritus sin fe no podían ser más que la muestra de que una organización oculta estaba orquestándolo todo, que como fuera, había de cortarse de raíz. Pero no podía hacerse de frente, el imperio con toda su gloria nunca actúa con valor, pues sabe que en dignidad nunca es más fuerte, y esperó hasta las 5 de la madrugada, hora predilecta del crimen organizado. Llegaron cientos, rodearon la flor y sin pretender agitarla (pues todo fuera por no expandirla aún más) se la llevaron, uno a uno, a fragmentos hasta hacerla disolverse y desaparecer. Todas las cosas que las buenas intenciones habían dado para aquel evento, además, fueron tiradas a la basura.

Habían raptado la flor, se le habían llevado con cuidado, pero la habían roto en pedazos y así pensaban que la habían matado. Pero no podía ser así, aquella flor era del pueblo, era su ilusión y su amada, no podían abandonarla, no podían dejarla en las garras del imperio, y es por esto que se unieron, donde fueron cientos eran miles y todos trajeron su propia semilla, juntaron sus voces en una hermandad sin estandartes, y ese mismos día comenzaron a sembrar, lo que fue una noche de loca pasión se convirtió en una ciudadela en la que se guardaban los cielos, y no más desde las afueras de la ciudad, sino en el centro mismo, el nervio ocular del cáncer que infecta esta tierra, en su eje central se levantó un muro que soportaría terribles mareas, tempestades negra y la corrupción emergente bajo cada una de las baldosas de granito envenenado de la ciudad. Donde emanaba odio, desprecio, codicia y dolor emergió la posibilidad de hacer aquello con lo que tantas noches habían soñado; ser solidarios, construir el mundo que guarda cada alma pura.


El alma humana, contra la pesadumbre inmanente.

La historia en sí estaba condenada desde su comienzo, las voluntades humanas por gloriosas que sean en sus comienzos no pueden sobrepasar el peso del devenir de los días y acallar las fuentes que manan hollín de forma constante en su contra. No se podía cambiar el mundo a fuerza de voluntad, pero esta es la historia de cómo no es necesario saber hacía donde se va para tomar el buen camino; la ciudadela resistió lo suficiente los fuertes vientos y las negras aguas como para que germinase su flor sagrada.

Cómo fue esto posible es lo que hay que explicar: Una vez sabidos de su existencia y repartidos en tantas asambleas que bien podrían haber tomado el organismo de gobierno, el que se llamó “movimiento 15-m” funcionó como canalizador de fuerzas y vocero de propaganda de todas aquellas luchas que permaneciendo en la oscuridad intentaban regalar su vida para ahuyentar la muerte. Algunas de estas confundidas e infectadas por la misma falta de fe sobre la que reina el abismo rechazaron el uso y ayuda de aquellos que acaban de llegar, viéndose “como invadidos” por demasiados y demasiado inconscientes como para que pudieran ser compañeros, estos grupos veían al 15-m como un cuerpo extraño e informe que no podía formar parte de los suyos, olían a todo aquello de lo que renegaban y pese a que la voz del mundo había dado en su seno el principio anarquista, estos, afinados en su aislamiento tardarían más que el resto en pretender formar parte como tal de la gran orgia de amor que estaba aconteciendo, y aunque más tarde su papel sería crucial, al principio se negaron a sí mismos el disfrute de tal ambrosia llevados por sus dudas y desconfianzas.

Otros sin embargo, no cometieron tales prudencias, sino que se lanzaron y fueron directamente a reclamar su ayuda y papel en tal movimiento, entre ellos desacató la PAH (plataforma de afectados por la hipoteca) que guiados en parte por la dignidad y en gran medida por la supervivencia supieron traer a los fieles de corazón hacía sus luchas. Fue en Tetuán, si es que mi menoría no me comete un escarnio, donde se paró el primer desahucio de una familia de su hogar, en este evento participaron casi dos mil personas, y los políticos que asistieron fueron expulsados. Aún quedaba mucho que aprender, pero las líneas trazadas apuntaban tan lejos que aún se pierde a la vista donde calló aquella flecha lanzada contra el destino.

Muchas palabras se habían dado en la asamblea y poco a poco fueron definiendo sus reclamos y sus principios, pero no todo había quedado allí, se había llevado a cabo la primera acción directa por parte del movimiento, y desde aquel momento cada vez más sería un hecho que las consciencias habían comenzado a cambiar. Por primera vez un acto directo de violación de la virtud de la propiedad privada había sido perpetrado por el pueblo en común, pues esta era la gloría de la flor, que tan hermosa era que nadie necesitaba darle nombre, y todos la guardaban para sí bajo la piel. Lo que fuera impensable estalló como un hecho tan directo y conciso que nadie podía extrañarse de ello, “no hay derecho” a hacer con la propiedad de uno lo que uno quiere si con ello está en juego la vida de las personas. Era un principio, simbólico, pues no fuera más que un retraso de la expulsión de sus hogares, pero el poder de los símbolos nunca se debe subestimar pues muchos bienes se fueron ganando, entre alquileres sociales, condenaciones de partes de la deuda y demás, pero de entre estos logros políticos surgió uno nuevo y revolucionario; el apoyo vecinal, fue el primer síntoma de que se estaba creando “pueblo” allí donde había un desierto, experiencias de solidaridad fueron cada vez más frecuentes y los lazos que se crearon ya nunca más volverían a romperse.

Mientras tanto, dentro de las fronteras de la hermosa ciudadela se daba un trabajo político de dimensiones titánicas con la participación de miles de cabezas pensantes, este trabajo no hubiera sido posible sin la colaboración de la mejor de las esencias humanas colaborando mutuamente unos por el sustento de otros, otros por el buen uso de las energías que habían recibido de sus compañeros cristalizadas en amplios trabajos de reflexión que abarcaban todo el espectro de la vida política y practica de los hombres. Asambleas dedicadas a todos los ámbitos de la vida definían sus caminos de forma autónoma y eficiente, mostrando la verdad más insoportable posible para el poder, y es que si se deja a la gente trabajar y pensar ellos solos sin doctrinas ni más ambición que hacer de este un mundo mejor surgen por el mero razonamiento soluciones sanas y eficaces contra todos los problemas de la vida humana, soluciones que además son todas compatibles unas con otras y que además mantienen siempre el mismo discurso común que de forma misteriosa para muchos incluso de sus propio creadores de algún modo pareciera siempre que era demasiado “de izquierdas” como para que fuera verdad que habían sido creadas sin el influjo de las ideologías, marcando a su vez una potente verdad; pareciera realmente que quizás el pueblo por si mismo sería capaz de hacer las cosas mejor que sus gobernantes.

Mientras tanto la leyenda se extendió y aquel romance era tan atrayente y mágico que rápidamente se extendió el deseo de vivirlo por todas las ciudades y pueblos del país, fue así como la palabra Asamblea fue surgiendo como quizás jamás se hubiera visto en esta tierra maldita en cada rincón, cada pueblo remoto y ajeno, ensombrecido por la capital disfruto para sí aquello que habían visto comenzar a otros. Hasta qué punto y en tantos lugares se formaron asambleas es aún un dato al que no se le ha dado la debida importancia, intentando hacernos creer el imperio que tales anomalías solo eran propias de grandes ciudades no faltó casi un lugar dentro de estas fronteras que no viviera la experiencia de la Polis, que no levantara un lugar en el que poder hablar y expresar su pesar. Y tal pesar sería escuchado, atraídos por el faro, sol de justicia que iluminaba la “acampada sol” surgieron las marchas, como si de una peregrinación religiosa se tratase, la nueva Meca estaba en Madrid, su templo; un mar de lonas azules, su Dios; nuestra esperanza.

Durante el camino, peregrinos de Novaterra, hacían su escala en cada pueblo, en cada lugar a su paso eran acogidos como hermanos y allí, estos caminantes escribían y memorizaban aquello que sus habitantes necesitaban, aquello que querían hacer, sus quejas; con la esperanza de que fueran escuchadas allí donde tenían voz. Sin darse cuenta, una fuerza natural estaba fundando un nuevo estado, su capital era apenas un sueño en constante creación, cambio y recreación. Llegaron las grandes asambleas, de pueblos y barrios de Madrid, de los pueblos de España, sus palabras fueron escuchadas y registradas y aunque muchos de los archivos se han perdido, los fragmentos que aún nos quedan marchan una incógnita de la que los historiadores aun no están preparadas para hacerse cargo, aún, pues aun se mantiene la embriaguez de aquellos tiempos y no pueden ser tomados sin la poesía y emoción con la que yo mismo escribo ahora estas letras.

Grande fue la gloría, y aun no somos conscientes de la grandeza que llegamos a vivir, pues tal grandeza no podía ser sentida más que como la normalidad en que debería darse nuestra civilización, sin embargo no siendo así no podemos más que llamar glorioso a todo aquello que enfrenta el avanzar de la muerte que nos define.

Y así, supimos que no podía durar, que la acampada no resistiría el verano, que no queríamos verla morir por la banalidad y la decadencia de este mundo, había de darle fin y había de otorgársele una muerte que fuese una mayor vida. Fue en los barrios donde los anarquistas comenzaron su andadura en el 15-M fueron ellos quienes deseaban desmantelar la acampada de sol en pos de agrandar y dar fuerza al trabajo vecinal, y finalmente fue este trabajo el que triunfó, si esta fue la mejor opción y si se podría haber hecho de otra manera, si la ciudadela no debía caer es algo que nunca sabremos, pero debemos atender a lo siguiente; muchas de las asambleas de barrios aun existen y siguen haciendo su labor, sin estas no podría entenderse el gran poder que a la vez que el 15-M se disolvía en su esperpento fue adquiriendo la PAH en su lucha.

La desgracia personal, principio político.

Parar un desahucio no es una cosa sencilla, hace falta una plataforma que tenga y difunda la información al respecto y que regule cada uno de los casos en pos de que nadie se aprovechase de tal recurso, aun así es un trabajo del cual un relativamente reducido grupo de personas puede hacerse cargo, sin embargo, para lo que consiste la acción es necesario un grupo amplio hasta tal punto que no es de extrañar que “la derecha” española haya llegado hasta a sugerir que la PAH estaba subvencionada ( a saber si por el PSOE) y que tenía sus propios “liberados-para- desahucios-profesionales.” Está claro que en la mentalidad de tales seres y en su ignorancia no pudieran ni tan siquiera entender la realidad; y es en este punto donde sin el trabajo de las asambleas de barrio la influencia y eficacia de la PAH no hubiera sido posible.

Por más que esta funcionase como “organizadora” las personas que daban la cara eran siempre aquellas que formaban o tenían contacto directo con la asamblea de barrio, por más que de vez en cuando algunos espontáneos aparecieran a hacer su ayuda de buena fe, de hecho, el mayor síntoma de la existencia aun de tales asambleas y de su eficacia (independientemente del número de participantes cada sábado en la asamblea propiamente dicha.) La clave de esto está en comprender como en realidad en el desarrollo de los acontecimientos, lo que fue ocurriendo es que lo “llamativo” de esta plataforma anti-desahucios fue robando el protagonismo del las asambleas locales (algunas veces de forma incluso utilitarista) aprovechando las fuerzas de la buena gente según sus propias intenciones, sin embargo aunque esta es la narración de una corrupción no puede decirse que esta plataforma haya utilizado estos medios dudosos en pos de fines corruptos propiamente dichos. En realidad el desarrollo fue de una relación simbionte en la cual las asambleas renunciaban a su protagonismo en pos de dar sus fuerzas en unas gentes en las cuales confiaban y que en suficiente medida han hecho bien su trabajo.

El pueblo una vez más cedió su potencial en pos de que cierta gente utilizara sus fuerzas, aun así hemos visto que al menos estas personas más o menos han ido actuando de buen corazón y han sabido utilizar bien estas energías para fines que aunque limitados respondían a los intereses de aquellos que sacrificaban su tiempo, su dinero y sus cuerpos en pos de una lucha social. Con esto por tanto mi intención no es tanto desprestigiar a la PAH y tacharles de corruptos sino tan solo marcar claramente quienes han sido aquellos que realmente lo han hecho posible desde la calle hasta sus expresiones más burocráticas como es la ILP.

Iniciativa legislativa Popular, nos engañaríamos si pensásemos que este trabajo “legalista” surgió propiamente de la PAH, nos engañaríamos además pues si así lo creyéramos significaría que no logramos comprender que es propiamente la PAH, aunque con estas letras estoy intentando dar un acercamiento más fiel a la realidad. Lo cierto es que la ILP se fue formando a lo largo del tiempo en las distintas asambleas que fueron cristalizando en demandas concretas después de muchas labores de discusión y adaptaciones a las formulas legales por los grupos de formación y “asambleas de legal” que habían sido formadas durante el 15-M. En este sentido la PAH cogió la antorcha caída en el suelo pero aun ardiente de tal hermosa primavera y fue elaborando con ella lo que luego conoceríamos.


Este es un hecho de gran valor, pues quiere decir que por primera vez se presentaba al gobierno una serie de leyes que habían sido redactadas y creadas teniendo su origen en la más humilde de las asambleas, pasando por muchas otras, muchos filtros, reelaboraciones, reflexión y trabajo a lo largo del tiempo. Eran leyes, pero leyes que no habían surgido de un gobierno un partido político o un grupo selecto del pueblo, eran las leyes con las que el propio pueblo quería regirse a sí mismo. Siendo así, era evidente que el imperio jamás las fuera a aceptar.

Tal saber es el que puede dar sentido a la “fiereza” y angustia con la que se defendieron estas leyes hasta que llegaron al parlamento, y el sufrimiento e impotencia con el que luego se sufrió la violación de la misma y la aprobación de una estafa legal que representó el gobierno del Partido Popular para acallar las bocas de aquellos que tanto habían insistido con el asunto.

Más allá de esto hay otra serie de asuntos que es importante destacar, como es por ejemplo la gran campaña mediática que se ha estado dando contra la PAH y sus cabezas visibles en particular, lo cual en sí mismo no es importante, pues estamos acostumbrados a esto aquellos que vivimos en la izquierda del mundo, no tanto por el desprestigio en sí como el efecto que ha provocado en aquellos que intentaron difamarla, aquellos que no comprendieron, ni lo siguen haciendo, lo que es la PAH y que con tanto se dieron de bruces contra un muro de dignidad. Las campañas mediáticas de los mass-media fallaron y con ello no lograron más que desprestigiarse a sí mismos y generar la desconfianza y rechazo de las gentes incluso de aquellos que más fácilmente estabas hechos a tragarse todas las mentiras que les pusieran por delante.

Para estos medios masivos tal cosa no era de esperar, acostumbrados a ser los creadores de la “opinión pública” de repente se vieron con que ciertas “opiniones” no eran tan fáciles de hacérselas creer a la gente, que no era tan fácil decir que ciertas personas eran criminales, que no eran tan fácil decir que ciertas cosas estaban mal, y esto, no hubiera sido posible ser así si no fuera porque realmente la ILP surgió en los barrios, no hubiera sido posible si realmente la PAH no fuera parte de algo mucho mayor, algo sin nombre y que aun vive en un anonimato, anonimato como desconocido nos es nuestro propio espíritu, invisible y vital.
Al enfrentar la PAH estaban enfrentado a mucho más que al 15-m, estaban enfrentado a todo el pueblo. Al mismo tiempo este pueblo ya estaba dando los frutos de un entramado que había tardado dos años en forjarse y crear una nueva realidad, el paso desde el vacío social hasta este punto ya era evidente, la legitimidad y la fortaleza que esta plataforma había adquirido imbatible, el discurso estaba cambiado había que continuar y emprender nuevas acciones.

Mientras tanto no todos los medios fueron tan idiotas, mercenarios de su avaricia, defensores del estatus-quo y de la miseria social pero independientes en su cruzada contra el hombre libre, pudimos ver como surgieron casos que tanto han sido para llevarse las manos a la cabeza de espanto como para admirar el poder de la acción política sobre el mundo; En este caso me refiero al ejemplo de la revista PRONTO, la cual sacó una edición especial en la que se podían adquirir pegatinas de STOP-desahucios y en la cual se anunciaba una nueva sección en la revista, una “consultoría hipotecaria” de la cual sería la propia Ada Colau quien respondiera.
Malversación, y rentabilización de la mísera de otros son adjetivos que para muchas personas resultarían amables a la hora de definir este hecho, pero como suele ocurrir la realidad superó a la ficción. Hay que destacar que la revista PRONTO es la revista más vendida del país con lo cual estaba quedando cada vez más claro, más evidente y más duro que se estaba formando una opinión pública, un consenso social cuya punta de lanza era el problema hipotecario pero que aguardaba en su seno muchas sorpresas de las que aún nos quedan por vivir. La ilusión que fue sueño ya estaba madurando, convirtiéndose en espíritu.

Dormíamos largos años, despertamos lentamente.

Nuevas acciones y mayor empoderamiento convendrían a estas luchas y con ello llegaba el nuevo debate, la nueva propuesta sobre la mesa: La ocupación: “Okupas” había ya aquí y de allá mucho antes, y no habían sido ni pocos ni fracasos los programas de desprestigio y nominalización de esta acción política. Comparándolos con Gitanos, o lo que es peor Gitanos Rumanos, drogadictos y todo tipo de escoria social durante mucho tiempo los “okupas” tenían la segregación social, el desprecio civil y los muros del gueto social levantados. No habrían podido escapar sino hubiera sido por la constante acción política de barrio, la necesidad, las vidas en peligro y los suicidios (asesinatos) sufridos por este pueblo entonces y aún.

Existe una relación directa entre el trabajo mediático y de difusión ideológica que protagonizó el 15-M y la legitimidad de los nuevos “okupas”. Esto es debido a que en su momento se hizo un gran énfasis en señalar a los auténticos culpables de la “crisis”, políticos y banqueros, corruptores y usureros hasta tal punto en que el hecho que “quitarles” (ya bien fuera tan solo en uso) las viviendas a los bancos, los cuales a su vez se las habían robado a las familias no parecía ya algo demasiado criminal, sino más bien incluso justicia, y el pueblo, en la medida en que estaba volviendo a nacer empezaba a querer independizarse, esto es: tomarse la justicia por su mano. Además hay que destacar en este asunto la que fue la experiencia del Hotel Madrid, una “okupa” en todos los sentidos pero que el 15-M reivindicaba como propia, es decir, un lugar que la gente en general podía sentir como propio por el simple hecho de estar allí, lo cual propició una muy intensamente apertura del resto de espacios okupados de Madrid a las gentes más “comunes” quebrando poco a poco el velo que Telemadrid en este asunto tanto se había esforzado por atravesar en las mentes.

Es en este contexto donde aparecen las primeras viviendas ocupadas para las familias desahuciadas. Esta iniciativa ya era común entre las clase oprimidas siendo que el numero de ocupaciones ilegales de viviendas se ha aumentado hasta límites que no podemos más que sospechar (al tratarse de una práctica ilegal) pero que podemos intuir por lo común que ha llegado a convertirse tales usos. Esto en sí, pese a ser un triste síntoma de un desmoronamiento social no incluye en sí una relevancia política, pues no es más que el intento desesperado de supervivencia de las clases oprimidas, esto no llama la atención, sin embargo la ocupación ilegal de edificios completos a plena luz del día, públicamente y además de forma reivindicativa en la que se mezclan acción, protesta y necesidad, esto, si es relevante.

Casi sin darse cuenta estas acciones atravesaron un abismo, el abismo de la opinión de la clase dominante, el hecho de que el pueblo construya su propia ideología ajena a la ideología de la clase dominante no es ninguna tontería ni debe tomarse a la ligera. Lo que ocurre aquí es una legitimación del crimen, y no solo eso, sino una legitimación del crimen que no consiste en una cuestión solo de necesidad (cometer un crimen porque no se tiene más remedio, como el caso en que alguien roba porque se muere de hambre) sino una legitimación que pretendía instaurar en sí una ley, señalando que los criminales no eran ellos, que el crimen estaba en otra parte.

Simbólico o no, duraderas o no estas acciones han sido hasta la fecha la prueba más evidente de que durante mucho tiempo se ha estado creando en las calles, en cada asamblea y en cada barrio, en cada consciencia de la gente un nuevo discurso, un discurso que además se ha ido forjando por el propio pueblo discutiendo para consigo mismo, tomando el testigo y el saber de los que vinieron antes pero empezando desde el principio en su andadura, librándose con ello en su desarrollo de todos los errores, de todas las corrupciones culturales en que se habían envuelto estas antiguas luchas populares (en algunos casos casi una lucha religiosa, en algunos grupos, casi una secta). Con esto todas las críticas que se podían hacer al movimiento, la flor, la ciudadela, el espíritu, aquello que he estado intentando definir hasta ahora como algo que escapaba de los limites de representación que se han manejado hasta ahora para definir aquello que se entendió como 15-M o incluso aquello que se entiende como PAH, pretendiendo dejar claro con esto que el carácter indefinido de este hecho lo es en tal que es un hecho vivo, que el pueblo casi sin darnos cuenta fue fecundado una noche por un amor imposible y que su hijo, este nuevo espíritu está creciendo en este instante, aquello que una vez llamó un Santo “un mundo nuevo en nuestros corazones” podemos decir hoy, nuevamente, “está creciendo en este instante.”

Este proceso para muchos quizá este tomándose mucho tiempo, y aunque ya se decía en la ciudadela que “vamos lentos porque vamos lejos” los hay que piensan que “si no nos damos prisa” el abismo se nos echará encima antes de que podamos escapar de él. Sin embargo ya hace tiempo que no tiene sentido ser impacientes, el nacimiento, el proceso de este espíritu no marca una nueva esperanza contra el mal acechante, en un sentido muy distinto marcha el hecho de que en realidad ya vivíamos en el infierno, el Apocalipsis ya había acontecido y ni siquiera nos habíamos dado cuenta. Lo que vivimos hoy es una era post-civilización en la que vemos caer las ruinas de la civilización, caen ahora, pero ya llevaban tiempo abandonadas. Es en el infierno terrenal, una vida miserable de la que aún no nos habíamos dado cuenta donde dormíamos, es en el post-mundo, donde despertamos.

Conclusiones ante el principio de los tiempos.

¿Qué hemos conseguido hasta ahora? Arraigar en todos los discursos de todos los partidos y todos los discursos políticos de la nación una presencia indisoluble y perturbadora, síntoma de lo cual es hecho evidente todos los gestos que la casta política de este país, desde la ley de transparencia hasta la rebaja de sueldos de los políticos así como la ley que regula las participaciones de los preferentes, han sido consecuencia directa o indirecta del 15-m. Tales gestos es clara y distinta evidencia que no sirven para nada excepto para mostrarnos que hemos ido por el buen camino si con tanto (y tan ridículo) ahínco intentan recuperar la confianza en el régimen Español.

Al gran amor de primavera le debemos que los problemas dejaran vivirse como individuales y comenzaran a vivirse de manera colectiva, pues si bien antes el paro, los desahucios y la miseria social no existía más ayuda que la de familiares y amigos, en la ciudadela aprendimos a vivir estos problemas de otra manera, entendiéndolos como consecuencia de una determinada gestión política y economía que beneficia a unos pocos y que condena a las mayorías sociales del país.

Seguiremos caminando, construyendo un hogar sobre las ruinas que resistieron al fin de los tiempos, en las plazas calles y avenidas, nosotros que hemos aprendido a robar antes que a ganarnos el pan, nosotros, desheredados y desposeídos, que nos enseñaron a temerles y que aprendimos a amarnos, a resistir y el placer de trabajar con nuestros hermanos, el odio y la frustración hacía sus salarios y sus empresas… Nuestra es una generación bendecida por mil demonios, más capaces que los que vinieron antes para desgarrar el velo que nos cegaba, para darnos cuenta que no tenemos nada porque estar contentos ni agradecidos con aquellos que nos han venido gobernando habiendo aprendido que todo lo que tenemos y todo lo que podremos tener nos los dará nuestra familia, nuestros amigos y compañeros, y desde aquel amanecer en Sol nuestros vecinos.
Intentaron decirnos que éramos semejantes, pero ahora ya sabemos que no, empresarios presidentes y millonarios son gente de otro mundo, nunca más podrán presentarse como amigos ni como hermanos, nuestra patria ya nunca más les incluye. Nuestro espíritu, ahora que existimos, nosotros que habíamos extinguido nuestra fe, pueblo, seguirá creciendo más allá de sus fronteras, en un espacio que aquellos seres sin alma no pueden comprender, y poco a poco ya vamos viendo como aquello que fue un amor, luego una ilusión y luego un alma, en nuestras manos, cada día con más fuerza se convierte en voluntad.

Lo que en el dolor aprendimos a compartir lo estamos aprendiendo a soñar, cada vez más nuestros sueños individuales son sueños colectivos.

lunes, 20 de mayo de 2013

Sobre la subjetividad y la pretensión de destruirla.

“No luchar contra el estado esquizoide dominante, contra nuestro estado esquizoide, sino partir de ahí, usarlo como pura facultad de subjetivación y de desubjetivación, como aptitud de experimentación.
Romper con la antigua angustia del "¿quién soy realmente?", en beneficio del conocimiento de mi situación y de su uso posible.

No sobrevivir en la inmanencia constante de una milagrosa salida,
no creer forzosamente en el oficio que se tiene,
en las mentiras que se dicen,
sino partir de ahí,(...)”


Tiqqun, La teoria del Bloom

Partir de ahí, estas sabias palabras... Pues en este mundo-mercancia que compra su libertad a cambio de su identidad ¿Cómo podríamos siquiera pensar la resistencia si no fuera desde aquellos que mínimamente nos dotan de cierta capacidad de representación del mundo? Dicho de otro modo ¿Cómo podríamos organizar la defensa de la tierra, el valor de las costas, faunas y con ello condiciones materiales de la existencia desde una perspectiva sin “patria”, es decir, sin amor a su propia historia, sin tan siquiera historia, memoria ni origen? Un ciudadano del mundo es tanto todo un caminante del vacío; El mundo es siempre más extenso más amplio y más magnifico de lo que pueda perderse aquí cerca, así pues: Para un ciudadano del mundo ¿Qué importa, por ejemplo, la destrucción de un monte cercano por medio de una empresa minera, qué importa la transformación de una costa salvaje en un complejo hotelero, qué importa en definitiva el avanzar de la muerte en aquel lugar que lo vio nacer? Siempre habrá alguna causa más importante de la que ocuparse, ballenas en japón o contaminación del amazonas, la satisfacción política del ciudadano del mundo queda así garantizada, construida sobre 3 o 4 clichés publicitarios de ONGs mastodónticas dan así todo lo que un hombre libre necesita para sentir que está haciendo algo por la tierra; Con una módica comisión al mes que a muy bajo precio (para lo que supone) garantiza la lejanía de la destrucción del mundo dejando claro que el Mal no está en el desahucio de tu vecino de la puerta de al lado, los gritos de dolor de la vecina embarazada al ser maltratada cobardemente por un policía nunca lo serán tanto como de aquellos niños de barrigas hincadas de algún lugar de la inmensa África...

El mal más allá de la frontera será sin duda de una magnitud insoportable para muchos pero siempre menos terrible de soportar que aquel que se vive “en casa”, espectro ontológico del que al haber formado parte no podemos dejar de sentir que por su consistencia ya no queda nada que se le pueda hacer, a una mayor experiencia del mismo se nos presenta como una mayor consistencia. Frente a esto, espíritus de gran levedad prefieren encontrar la esperanza en aquellas cosas que por lo desconocidas e indeterminadas que con ello les son, y no por una posibilidad política y practica real sobre las mismas les hacen sentir capaces de cambiar “algo”... Como si la “macitud” del mundo dependiera de lo macizas que fueran nuestras ideas sobre el mismo.

No hace mucho, Vagelis, miembro de ese anarquismo internacional in-organizado que nos hace llamar “compañeros” a cualquiera, nos contaba que en los montes de Creta, su lugar natal, hay monumentos escritos con los nombre de los griegos que dieron sus vidas defendiendo tales territorios de la invasión de los nazis. Los monumentos por tanto no estaban referidos a la defensa de Grecia como estado o “Patria general” sino que cada monte tenía unos nombres particulares de las personas que habían muerto defendiendo Ese monte en concreto. Hasta tal punto que tales monolitos no se consideran un honor a aquellos que murieron defendiéndolos como tanto en honor de los propios montes, cada nombre en la piedra es una oración que marca un lugar sagrado por el que merece la pena morir; Tal era y es pues el amor que sienten los Cretenses hacia su tierra. Tal es pues la fuerza que evocan las rocas sobre su pueblo que y podría entenderse la defensa feroz, salvaje y violenta que este pueblo orgulloso está llevando contra las multinacionales que asolan el país pretendiendo convertir su amada isla en una Pila de energía eléctrica para Europa si no fuera por esta percepción de lo sagrado.

Y bien, toda esta historia es solo un ejemplo, la conclusión está en que es no más que a través de lo dado, del amor a lo concreto y lo cercano desde el único lugar desde el que se puede sostener una Resistencia, son la profundidad de las Raíces, aquello que pese a hacernos sentir atrapados nos nutre y los dota de sentido desde donde puede tener lugar un ataque contra aquellos que quieren arrebatarnos “lo que es nuestro”. Sin embargo muchos han preferido cortar estas Raíces para sentirse más libres, en ese preciso instante ya no hay nada por lo que luchar, contra el Mal solo queda emigrar y la libertad por la que aspiraron un día se convierte en libertad para nada.

He hecho, en este sentido, mucho énfasis en mi ejemplo de “defensa de la tierra” pero si alguien piensa que tal argumento fuera valido en este tipo de cuestiones pero no para otras como por ejemplo las de Genero creo que se equivoca y en este sentido es donde hago mi mayor elogio a Tiqqun y la razón de porque he elegido citar el texto al principio expuesto: “no creer forzosamente en el oficio que se tiene, en las mentiras que se dicen, sino partir de ahí”... Desde el apogeo de la la Teoría Queer y los desfalcos del “Feminismo de la diferencia” parecería que el sentir general de las luchas de genero en lo personal cada vez más se insertan en esa tendencia nihilizante de negación de las cosas; En este sentido hombres y mujeres (dentro de los ámbitos en que tal lucha existe) ya no quieren ser más ser participes de su Genero, y en cierto sentido es como si por un lado los hombre pretendieran castrarse y por otro lado las mujeres recogieran los restos de esta castración para coronarse con los mismos como si de un trofeo de caza se tratara. Después dicen que finalmente “se han empoderado”. Más allá de las razones neuróticas de porque exista cada vez más esta tendencia, es importante remarcar que lo que resulta de esto no es una “igualdad entre géneros” (si es que en esta circunstancias tal palabra puede seguir dotada de sentido) sino una “Jovencita-tización”* de los mismos dentro de un mismo y homogéneo sujeto vacío. Sin embargo la cosa no acaba ahí, sino que de lo único que consiguen librarse de este modo los sujetos es de las formulas más superficiales que el patriarcado ejerce sobre los mismos (En limite con la frontera que la propia consciencia tengan los mismos sujetos sobre su propias actitudes patriarcales o machistas) y no se llega a profundizar realmente sobre estas conductas al perder el lugar de representación de las mismas, este es: Su Genero. Perdida la perspectiva, finalmente, se convierten es sujetos mucho más esclavos de aquello que los conforma al ni siquiera ser capaces de entender que en sus deseos actitudes y miedos están siendo “dominados” por la fuerza que la historia ha puesto sobre los mismos; Lo que ocurre aquí no es más pues que el instante en que el amo quita las cadenas al esclavo por su buen comportamiento y este “voluntariamente” decide seguir sirviéndolo por el amor que le profesa... La absoluta servidumbre comienza pues en la quita de las cadenas, pues eran estas aquellas que garantizaban al esclavo la consciencia constante de su condición miserable, de su esclavitud. La estructura con los problemas de genero, siguiendo con mi segundo ejemplo no podría ser más semejante.

Y frente a este problema, ¿Qué nos puede quedar pues más que esforzarnos por no olvidar nunca jamás aquello que nos determina? La consciencia de la propia esclavitud no nos da la libertad, ni siquiera las herramientas para librarnos de esta, pero nos permite “jugar su juego” posibilitando el encuentro con aquellas satisfacciones que nos puede brindar ante el espejo permanente de la propia determinación tal como hiciera Virginie Despentes en su fase Scort, y además nos permite no perder el rumbo de donde venimos y que somos realmente, queramos o no por la marca del hierro ardiente en nuestro inconsciente; Es sabiendo que somos Hombres, los hombres, como podemos mantener una consciencia constante sobre nuestras propias conductas patriarcales, no para vivir entonces nuestro sexo como un estigma del que queramos castrarnos, sino precisamente para lograr poco a poco el emerger de que realmente puedan existir “hombres feministas”.
No creyéndonos nuestras mentiras, sino partiendo de ahí. Como ya he escrito, no quisiera dejar de hacer énfasis en que llegar a pensar en algún momento en que hubiéramos superado nuestra condición de genero no sería más que abandonarnos a su completa servidumbre inconsciente en aquellos ámbitos que nunca llegamos a reflexionar, pensar o tratar; Siendo el patriarcado un impero Total de subjetivización y representación de los sujetos jamás nuestra obra al respecto pudiera estar acabada, harían falta demasiadas generaciones para que Hoy pudiera pensarse al respecto una realización de estos fines.


* Para entender la idea de la "Jovencita" es preciso leer "La teoria de la jovencita" de Tiqqun.

domingo, 10 de marzo de 2013

No podemos llamar virtud a cuanto nos separa, ni llamar banal a cuanto nos une



Es doloroso comprender que nuestros más honrados valores no instauran más que la guerra,y pretender que todo fallo es la impureza nos paraliza y nos hace ser fanáticos aún más de una luz que ciega aquello que en un principio pretendía fundar.

Sin embargo esto no debe desasosegarnos, hay cierta buena moral natural pero que no alumbra este mundo por sus dotes de virtud sino por su deseo sencillo de formar sociedad. Hay un buen corazón, en aquellas personas que no juzgan más allá de lo dado por cuantos les rodean, el simple deseo de buscar “llevarse bien” en un mundo de abismos e identidades enfrentadas es un signo de amor sobre el que puede fundarse una comunidad, y con ello, lograr mayor virtud social que cualquier iglesia habida y por haber. Pues ningún valor moral tiene normas que deban enseñarse, ninguna obligación legitima les puede ser atribuida si atravesara la frontera de la mera benevolencia.

Los cauces por lo que hemos juzgando nuestros daños deben revisarse y los principios sobre los que nos juzgamos deben quebrar su normatividad en pos de abrir una nueva vía de juicio tendencial, es decir, no entender la moral como un conjunto de reglas, sino como fuerzas, tensiones que nos sean útiles para el juicio, éste ultimo; el juicio o la capacidad de juzgar no puede ser jamás desvalorizada, la critica debe tener siempre donde respirar.

La belleza está en comprender que tal juicio solo puede ser abierto una vez ya se haya formado una unión firme entre las partes que vayan a ser enfrentadas y que si esta unión se pone en juego en el propio juicio (sea o no en virtud de cómo este concluya) o no se constituya antes del mismo todo juicio nos será inútil a nosotros mismos y a los demás, pero además, lo que es peor: agrandará la brecha hasta formar un campo de batalla.

Es por esto que digo que no puede ser banal aquello, lo que sea que hagamos, con tal de formar un espacio que permita una comunidad, unión, amor, entre personas; pues es a través de esto sobre lo cual puede realmente ser dado un espacio critico útil. Y además, no puede llamarse virtud aquello que nos separa, por más de pretender configurar una pureza o salvaguarde de una corrupción, pues en una coraza dorada se ahoga el corazón y levanta la espada contra quienes no beben la misma luz.

jueves, 17 de enero de 2013

En respuesta a la pregunta: ¿Es la moral una farsa?

Los filósofos no llegan a creerlo, ¿es la moral un rio, son sus aguas un devenir? El paso de legiones hicieron de sus aguas un pantano, el paso de los siglos agrietaron su extensión. Rebuscan los filósofos, cargados de muchos filtros entre la tierra gotas de virtud, pero a su alrededor los hombres siguen luchando y no hay paz para tanta hambre...
No hay paz, pero ¿no hay moral? No hay ley, pero ¿no hay legitimidad? La diferencia entre la barbarie y la civilización ¿es acaso comprensible? Si la única paz que existe es la paz de los cementerios, y es solo un gran poder que acalla todas las voces bajo un grito atronador que deja ciegas y sordas a todas las bestias garantía de paz ¿Queda algo que decir contra este imperio? Si no hay nada que hiciera dignos a los hombres más que su fuerza, y si solo de esta se fundase aquello que añoran con tanta necesidad los hombres, si es que los cimientos del hogar son la tumba del prójimo, si es que la luz que ilumina la mañana es el fuego ardiendo en el horizonte, y si no nos queda más que vivir ensangrentados, entonces, y solo entonces, el estado de guerra suspende a la moral y convierte a esta en irrisoria. Con ello, serian los filósofos los más diestros en el arte del Ser, pues aquellos dotados del conocimiento de las leyes de este mundo manejarían con soltura sus fuerzas y así dominaría la paz sobre la tierra bajo el trueno de una tormenta infinita. Pero si no fuese así si quedase algo ultra-ser que fuera el deber-ser, si pudiera existir un modo por el cual el emperador se arrodillase quisiera o no frente a un hombre humilde, entonces, y solo entonces , la buena política se opondría al ser, así como la filosofía se opone a cronos. Y serían los filósofos los más inútiles para el gobierno de un estado, pues solo hablarían de lo que no existe y el hacer filosofía sería bailar como camellos en un cuento de ingenuidad que hundiría cualquier nación al hacer de sus plebeyos.

Lo que está dado es todo lo que podemos tener, eso dirán, y sobrarán palabras cuando haya que defender el estado, podremos dormir tranquilos entonces porque unos criminales a sueldo se encargan de limpiar las cloacas de otros criminales desesperados que atentan contra el sistema, contra el derecho a la seguridad. Sobrarán derechos cuando se hable de terrorismo, sobraran juicios, sobrarán medidas, pues es gracias a la gratificante violencia sobre lo que se levanta el sueño ilusorio de la ciudad. Sobrarán y es cierto, vivimos en un mundo que tiene muros, y esos muros deben estar vigilados por hombres armados ¿Quién va a hacerlo? ¿Filósofos? Los imperios tienen responsabilidades mayores de las que sus súbditos pueden imaginar, no tiene tiempo el poder de dar explicaciones a una masa que se levanta y se acuesta sobre la manta de libertad que este le proporciona, y luego se atreve a cuestionarle el modo en que se la proporciona… Si no fuese así cada uno habría de coger un arma y defender su propio puesto, y siendo así da igual pensar que existe algún derecho.
Lo que podemos tener es lo que nos es dado, eso dirán pues bajo una guerra constante no cabe espacio para hablar de ilusiones… Pero ¿a que estamos llamando realidad? Si se deja al curso de la realidad dar de sí todo lo que tiene que dar, si se deja a la realidad decir todo lo que tiene que decir, el resultado final nunca será el conocimiento, ni la verdad, sino que el resultado será un “macizo ideológico”, es decir, un tejido de evidencias muy evidentes, de errores tenaces absolutamente necesarios, y necesarios tan sólo para que la realidad se curse a sí misma mediante todos sus crímenes, todas sus matanzas y todas sus carnicerías, con la pretensión de saber muy bien lo que está haciendo, y además con la pretensión de que lo que está haciendo es justo y, además, necesario. Es decir, si se la deja al curso histórico, a la historia, decir todo lo que tiene que decir lo que tendremos será, sencillamente, el macizo ideológico con el que la realidad se justifica a sí misma. ¿Y no es esto lo que ocurre cuando decimos que la guerra se presenta como la experiencia pura del ser puro?
Lo que está dado, es independiente de lo que nos es debido, ¿Cómo podemos justificar esta afirmación si no es sobre un mundo que no existe, que no vemos? pero a la vez, si afirmamos que lo que existe no viene más que a cegarnos en su propia justificación ¿podría ese mundo de las ideas tener realmente una legitimidad mayor que el mundo de las percepciones? La pregunta en realidad es si somos capaces realmente de ver algo cuando cerramos los ojos y es aquí donde encontramos en punto cable para responder a la pregunta sobre la moral, si no hay nada más, es una farsa, si hay algo más entonces funda un mundo nuevo.

Dijo J. Buenaventura que ciertos hombres de los que él formaba compañía no tenían miedo a la miseria, ni a las ruinas pues llevaban un mundo nuevo en sus corazones, creciendo a cada instante. Tales palabras marcan una fisura en la historia, una ilusión puede fundar un mundo, la pregunta es sobre si “cualquier” ilusión pudiera, o solo cierto tipo de ilusión. Ilusiones sobre las que se fundan derechos y se reclaman tierras, ¿hay algo en ellas con un matiz especial? Esto es; la moral, pues es sobre la misma donde los paradigmas de la justicia alcanzan algún sentido, sobre el cual puede entenderse una paz que no garantice ningún imperio, una paz que hermana y derriba la frontera.

Un estado, o un hombre que justifica el crimen como necesario es un lugar en el que ya no se puede luchar contra la corrupción, pues esta ya se ha hecho carne en sus arterias, pero si admitimos este argumento de forma cerrada la moral a su vez nos condena al inmovilismo, pues por mucho que reclamásemos el deber sobre este mundo nuestras manos seguirían llenas de lodo y fango y nada podríamos hacer por beber las aguas de la virtud. De tal modo, ganaría siempre la injusticia, y con ello la moral no podría ser más que una farsa, una trampa para aquellos que no quieren asumir el juego salvaje de la existencia, la lucha por el dominio de la jungla. Si fuera así y solo así, la moral no tendría nada que decir pues su voz no sería más que el ridículo superior frente a la evidencia constante de la guerra. Si solo fuera así, pero no lo es.

Bien es cierto que solo podemos servirnos de lo dado, pues somos aquello de lo que somos parte, y no podemos traer lo que no es por medio del pensamiento sino tan solo por medio de la acción y si la moral en su sentido estricto niega todas las acciones de las que somos parte entonces ¿adaptarnos a la enfermedad y la locura que nos comparte? Así sería, si no quedase espacio para hablar de la legitimidad. Decía Kant que la rebelión es el mayor de los crímenes pues revienta todos los fundamentos y estructuras del estado de derecho, y es cierto, pero si se tratase en realidad de que tal estado no estuviese fundamentado en el derecho y la legalidad, sino solo en la fuerza, si fuera por ventura que nuestro ejercer de la constitución fuera ilegítimo y así nuestros gobernantes y legisladores ilegítimos, si en fin, solo se tratase de fuerza; También al pueblo le estaría permitido ejercer la suya. Siendo así que solo se tratase nuestro estado de relaciones de poder y no hubiera lugar para ninguna legalidad ni reforma adecuada, entonces la rebelión no sería un delito pues no tendría sentido llamar delito a ninguna conducta por punible que fuera en un estado así, más aún, si se hubieran agotado todas las vías decentes y legales para cambiar este estado, si cualquier intento de mejorar la situación de sus ciudadanos conforme a la razón fuese perseguido y castigado con gran despotismo, y fuera imposible más que con la fuerza modificar esta realidad, la rebelión sería de hecho un deber, si con esta los hombres libres liberasen el espacio que le ha sido usurpado a la soberanía, y así, finalmente pudiesen darse las condiciones para la creación de un estado de derecho. Solo en este caso una rebelión sería un deber, solo con este fin sería legítima.
Solo una guerra que se fundase sobre la moral sería defendible, solo una moral que inaugurase una guerra contra aquello que la busca convertirla en una farsa sería realmente moral y no bana sofistería.