Desde tiempo inmemoriales.

"Quizá alguien diga: «¿No te da vergüenza, Sócrates, haberte dedicado a una ocupación tal por la que ahora corres peligro de morir?» A éste yo, a mi vez, le diría unas palabras justas: «No tienes razón, amigo, si crees que un hombre que sea de algún provecho ha de tener en cuenta el riesgo de vivir o morir, sino el examinar solamente, al obrar, si hace cosas justas o injustas y actos propios de un hombre bueno o de un hombre malo."

domingo, 24 de abril de 2011

El honor de las luchas.

Los mercados han acuñado, hipertrofiado y vociferado el concepto “rebelde sin causa”, tal cosa es una forma de menospreciar a los comportamientos asociados a la adolescencia “rebeldes porque si” sin fundamento. ¿Es este un concepto tan siquiera posible? No, no es tan siquiera pensable, por mucho que se intente hacer una argumentación acorde a la razón y a la verdad de tal idea no salen las cuentas. No puede haber rebeldía sin algo a lo que rebelarse, sencillamente todo rebelde necesita una causa para poder denominarlo como tal, o mejor dicho, son las causas las que hacen los rebeldes.

Y estas causas ¿de donde salen? Hay que ser astutos para descubrirlo, ha de tenerse en cuenta que el empirismo histórico nunca nos permiten imaginar una historia más allá de lo experimentado, es decir, de lo vivido, lo cual nos aleja siempre de la ciencia por manejar ésta realidades ideales, y peor aun, de la verdad, que seguramente nunca se haya dicho, o la justicia, que seguramente nunca se haya hecho pero que es un deber inexcusable traerlas al mundo. ¿A que viene esto? Bien, podemos ver generación tras generación que los adolescentes se revelan sin saber muy bien por qué y atribuir este extraño comportamiento cual propiedad de la edad sin nunca pararnos a pensar en qué hace diferente a un adolescente de un adulto. Y bueno, haciendo esa pregunta lo primero que se pone en juego es el tiempo, es decir la historia, lo que desde el principio hemos dicho que no hay que tener en cuenta. Así pues hay que poner de lado el tiempo,o mejor, considerar algo digno de poner de lado a todos los adultos por estar precisamente llenos de tiempo, tanto que seguramente no podamos descubrir nada interesante en ellos, y finalmente, quedarnos con los adolescentes. 

Los niños se definen por tener muy poco tiempo, tan poco que es propio de lo razonable protegerlos del tiempo, es decir, del tener que correr detrás de la historia como los adultos. Pero los adolescentes, que también tienen muy poco tiempo, se definen por ser el momento en que de poco ha de pasarse a tener mucho tiempo. Así pues, Plac, acabas de darte de bruces con el leviatán del crimen, el horror insaciable de las diez mil millones de bocas y el implacable y castrador diablo blanco. Es decir, estado, capitalismo y religión. Menos mal para la perpetuación de la raza humana que son tan ignorantes ¡Si naciéramos sapientes no nacería un solo niño! Y aún así es normal que se suiciden, sano que se corten las venas y patológico que tan solo se pongan a llorar, claramente, los que la pasan sin sufrir son unos enfermos.

Desde que existe la cultura, la adolescencia ha sido el puente de paso de lo denominado ·”estado de naturaleza” a la cultura, tal que así, que todas las culturas lo han simbolizado con siempre diferentes “ritos de paso”. En nuestro tiempo existe ese paso, pero es muy diferente, no solo por estas tres bestias que nos dejan en un estado de injusticia inimaginable por el más exquisito consejo de psicópatas y dementes, sino porque además se hace completamente solo; Como aperitivo de un mundo en el que habrás de buscarte tu propia supervivencia cual si nunca hubieras salido del estado de naturaleza. Por ello, el dolor es tan profundo como incomprensible, los adolescentes sienten que algo les duele, les duele muy muy profundamente pero ni saben qué es, ni pueden defenderse de ello. Guiados por una fuerza que excede los limites de lo pensable algunos intentan rebelarse, una hormiga que se levanta contra un vendaval sin saber siquiera qué es la brisa. ¿empezáis a entender ya porqué los libertarios somos gente tan valiosa?

Bueno, como decía los adolescentes se rebelan, ahora bien, “sin causa”. Vamos a ver ¿es que acaso no es evidente que se rebelan, que sufren hasta en la medula porque el mundo en que vivimos es un maldito calvario presa de cronos? Nosotros no lo sentimos porque estamos emponzoñados hasta en el alma de él, malditos todos, solo por haber nacido ya condenados a vivir sin condición de posibilidad alguna de tener el minimo consecuencialismo moral sin volvernos completamente locos entre mil otras perdiciones que nos llevarán y nos llevan sin excepción a los infiernos.

El mundo que construyamos tiene que ser un mundo que no haga llorar a los adolescentes, dicen que esto no es posible por el paso necesario de naturaleza a cultura, pero no es necesario que esa cultura esté hecha por la historia. El arte sale solo, eches lo que le eches, de eso no hay que preocuparse, así pues, debemos investigar mucho, hasta que por fin podamos establecer los principios de nuestra cultura. Algunos ya los tenemos, por ejemplo los principios de libertad, igualdad e independencia para la constitución del estado de derecho, o para las relaciones sentimentales el principio de no exigencia y aunque aun hace falta mucho para no hacer llorar a los adolescentes con lo que tenemos vale para que nunca más piensen en suicidarse.

¿Suficiente pretexto para quemar el parlamento? No, ¿para matar a todos los políticos y todas las estructuras políticas? si. ¿Para quemar todos los bancos y crucificar hasta el ultimo banquero? Sí, con fiestas populares y corrida de cerdos. Finalmente ¿Para quemar a los curas? Este pretexto quizás no, pero muchos, muchos, muchos, muchos, muertos y dignidades que si conociese llamaría compañeros si, así que también, y además en sagrado.